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         ISSN 2792-5110

HABLA DE ARTE®

Mujeres artistas del siglo XX que no aparecían en mi libro de arte de la carrera. Gabriele Münter

Matisse, Picasso, Dalí, Renoir, Giacometti, o Cézanne, son nombres y personalidades universales en la historia del arte del siglo XX, no les fue fácil alcanzar la casi inmortalidad, pero lo cierto es que tuvieron menos dificultades que las 17 mujeres de las que te hablaremos en estos "Apuntes alternativos de carrera", que también merecían estar en mi libro de arte.

En este segundo capítulo nos encontramos y conocemos a Gabriele Münter, dentro de los movimientos del expresionismo de la Vanguardia.


Desayuno de los pájaros, Gabriele Münter, 1934



Dentro de los movimientos expresionistas de vanguardia de principios de siglo XX hay uno que destaca especialmente por la variedad de sus planteamientos formales: 'Der Blaue Reiter' (El jinete azul). Este conjunto de artistas era muy heterogéneo y sus integrantes expresaban de diferentes maneras sus modos de entender el arte naturalista tradicional con tal libertad creativa que acabarían abriendo nuevas vías y haciendo evolucionar de manera radical la historia del arte.



Gabriele Münter (Berlín, 1877 – Murnau am Staffelsee, 1962)


Autorretrato, Gabriele Münter, 1908


Una de las artistas más importantes del expresionismo fue Gabriele Mnter, componente y fundadora tanto de la 'Nueva Asociación de Artistas de Múnich' (NKV), como del grupo 'Der Blaue Reiter', junto a Wassily Kandinsky, Franz Marc, Marianne von Werefkin, Alexei von Jawlensky, Auguste Macke, Paul Klee o Alfred Kubin, y destaca por su relevancia a la hora de aportar a las bases de esta vanguardia una dimensión más introvertida e íntima, además de ejercer de guardiana protectora de una buena parte de la producción del grupo.


Nacida en Berlín en una familia acomodada que podía permitirse financiar sus intereses artísticos, no solo fue una gran pintora, sino que también desarrolló una importante y desconocida carrera como fotógrafa a partir de un viaje que realizó entre 1899 y 1900 a los Estados Unidos.


Fotografías tomadas en EEUU, 1899-1900



Tras su paso en 1897 por una escuela femenina de Dusseldorf, la Malschule fur Damen, acudió en 1901 a la Escuela Phalanx de Múnich, una de las pocas que admitía mujeres, donde tuvo como profesor a Kandinsky.


Las escuelas, Gabriele Münter, 1908



Gabriele asume en esos momentos varios de los roles atribuidos tradicionalmente a las mujeres que se relacionan con hombres artistas y a cuyo lado quedan ensombrecidas o invisibilizadas, es decir: alumna de, modelo de, colaboradora de, y amante de. No esconden su relación pese a que Kandinsky estaba casado y, como resultado de su tiempo compartido, van apareciendo en sus respectivas pinturas sus influencias mutuas, aunque Gabriele también incorporó a su trabajo otras referencias provenientes de la obra de Matisse y del fauvismo, usando colores cada vez más brillantes y marcando los contornos de las formas con una gruesa línea negra característica.


a. Retrato de Marianne von Werefkin, Gabriele Münter, 1908

b. Jawlensky y Werefkin, Gabriele Münter, 1909



A unos 70 km de Múnich, en el pueblo bávaro de Murnau am Staffelsee, Gabriele compró en 1909 una casa que se conocería popularmente como la 'Casa Rusa', y que hoy día puede visitarse musealizada: la 'Casa Munter'. Allí se reunían todos los veranos artistas como Marianne von Werefkin, Alexei von Jawlensky, Franz Marc, August Macke o Arnold Schönberg, convirtiendo aquel pequeño lugar apartado de la gran ciudad en todo un centro neurálgico de la vanguardia alemana, un clima creativo que favoreció que se originasen múltiples experimentaciones artísticas como las que llevarían a Kandinsky hacia la abstracción.


Composición abstracta, Gabriele Münter, sin fecha.


Gabriele a su vez experimentaría con el realismo, el arte popular y también con la abstracción. Tras la Primera Guerra Mundial que la separó de Kandinsky se apartó de la pintura, quizá debido a una depresión provocada por el cúmulo de circunstancias, pero a partir de 1925 comenzó a pintar pequeños retratos femeninos a lápiz y, tras unos meses en París, recuperó poco a poco su producción artística pintando paisajes, flores y retratos con cierto grado de abstracción. En 1931 se instaló de manera definitiva en su casa de Murnau, donde permanecería hasta su muerte.


  1. Casa Rusa, Gabriele Münter, 1931

  2. Casa Münter, Murnau am Staffelsee, Berlín

  3. Murnau en Mayo, Gabriele Münter, 1924


También tuvo un importante papel más allá de lo estrictamente pictórico: durante el dominio nazi en Alemania mantuvo escondidas en el sótano de su casa de Murnau una gran cantidad de obras, tanto propias como de Kandinsky y de otros miembros del grupo 'Der Blaue Reiter'. Gracias a su arriesgada intervención, óleos, témperas, acuarelas, dibujos, cuadernos de bocetos, grabados y obra gráfica expresionista se salvaron de la destrucción masiva que el gobierno de Hitler había decretado. Al cumplir 80 años, en 1957, Gabriele donó generosamente a la ciudad de Múnich muchas de estas obras para que pudiésemos conocerlas y entender mejor las diversas manifestaciones del expresionismo alemán que hoy se conservan en el Museo Lenbachhaus de Múnich, donde encontraremos reunida la mayor colección del mundo del grupo 'Der Blaue Reiter'.



Mujeres artistas como Gabriele Münter manifestaron su situación de desventaja, y reclamaban ser consideradas artistas al mismo nivel que sus homólogos hombres, y así lo dejó claramente escrito en las páginas su diario el 27 de octubre de 1926:

"Para los ojos de muchos, yo sólo fui un innecesario complemento a Kandinsky. Se olvida con demasiada facilidad que una mujer puede ser una artista creativa por sí misma con un talento real y original. Una mujer sola [...] nunca puede ganarse el reconocimiento a través de sus propios esfuerzos. Otras 'autoridades' tienen que defenderla..."

Boceto 1 y boceto 2, Gabriele Münter, 1925-1930





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Gabriele Münter también era gran amante de estos animales. Descubre todas las obras que les dedicó.


Gabriele Münter y su gata Vaska. Fotografiadas por el mismo Vasili Kandinsky, 1907


















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